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Términos y condiciones, ¿Es necesario leerlos?

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Al hablar de los términos y condiciones (T&C)  de un contrato de adhesión no puedo evitar recordar el capítulo de South Park donde Kenny acepta los T&C de Itunes y termina siendo víctima de un experimento al estilo del ciempiés humano.  A pesar de la exageración y la irreverencia del capítulo; este logra plasmar la problemática de las cláusulas abusivas en los contratos y nuestra pereza para revisarlos.


Cuando me refiero a un contrato de adhesión, estamos hablando de aquellos contratos no negociables donde el adherente se tiene que "alinear" a los términos y condiciones establecidos por el proveedor de servicios, este tipo de contratos los vemos siempre en servicios bancarios, de telefonía, o aquellos servicios que se brindan de forma masiva, su uso es bien aceptado por  ahorrar costos y homologar obligaciones para todo mundo, aparte al ser tan comunes  los usuarios  los perciben de forma inocente y rara vez (sino es que nunca) leen los términos y condiciones, simplemente se da aceptar o se firma rápidamente y ya; pasamos a lo que sigue. El problema es una vez  adquirido el servicio llegan pagos "extras", comisiones extrañas o limitaciones en cuanto a la calidad de éste, cuando queremos que nos aclaren que esta pasando resulta que nos "obligamos" a estas condiciones al firmar el contrato de adhesión.


A estas cláusulas, donde el proveedor busca reducir su responsabilidad o sacar  una ventaja excesiva se les conoce como abusivas, los proveedores del servicio saben que casi nadie lee los términos y condiciones a la hora de contratación por lo que se llenan de imaginación para redactar cláusulas muy favorables a sus intereses, pero perjudiciales para sus usuarios, por lo cual la PROFECO y la CONDUSEF han tenido que intervenir para limitar esta mala práctica. 


Específicamente, PROFECO tiene dos formas de intervenir, a manera de ente administrativo, verificando dicho cláusula, corrigiendo e incluso sancionando si el proveedor llegará a caer en el supuesto de prácticas abusivas, o recurriendo a la vía judicial, demandando en representación colectiva de los usuarios a proveedores abusivos.  Por citar un ejemplo, hace algunos años PROFECO demando a DISH por diversas cláusulas abusivas halladas en el contrato de adhesión; cierta cláusula establecía que el proveedor podría modificar las tarifas sin previo aviso a los usuarios, cláusula que evidentemente se considero no válida y se elimino del contrato de adhesión, ya que de acuerdo al art. 90 de la ley federal de protección al consumidor una cláusula donde el proveedor permita modificar unilateralmente el contenido del contrato será invalida y se tendrán como no puesta. 


Lo interesante sería la interpretación de la ley, ya que al tomarse como no puesta se interpretaría a contrario sensu,  por ejemplo en el caso especifico de la cláusula de modificación unilateral de DISH,  al eliminarse deberíamos entender lo contrario, es decir , que no lo puede hacer. 


Estas cláusulas violan el principio de buena fe y de equidad, y en el caso de las cláusulas sorpresivas (por ejemplo la que se observa en el capitulo de South Park)  violan la expectativa  razonable del adherente, ya que son tan insólitas que el adherente no podía contar con su existencia. Por ejemplo, si en un contrato de telefonía establecen una cláusula para ir de manera obligatoria a eventos de dicho proveedor.